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En
la reciente historia de la bicicleta de montaña (apenas
25 años) han sido muy pocas las aportaciones realizadas
por los fabricantes que hayan supuesto un punto de ruptura
que implique un "a partir de ahora vamos a hacer las
cosas de otro modo". Es cierto que inventos han habido
muchos, que hacen que una bicicleta de montaña del
2003 no tenga nada que ver con las de hace 20 años,
pero que realmente hayan cambiado la forma en la que disfrutamos
de nuestras monturas hay pocas. Cabe destacar como innovaciones
de ruptura los cambios indexados, las horquillas de suspensión,
los pedales automáticos, la dirección ahead
o los frenos en V. Son elementos de nuestra bicicleta que
hoy nos parecen habituales, pero que supusieron, cada uno
en su momento, un cambio sustancial en la forma de entender
la bici de montaña. Después de este grupo
de la élite de las innovaciones hay otro de candidatos
a serlo (todo dependerá de su grado de aceptación
con el tiempo), en el que podríamos incluir los frenos
de disco, el tubeless, el Rotor y, por supuesto, la suspensión
trasera. Y es en este punto donde algunos (me incluyo) podríais
colocar los sistemas de suspensión trasera, en sus
diferentes versiones, en el cuadrante de innovaciones de
ruptura. ¿Qué hace que no sea así?
Pues hoy en día nadie duda de las ventajas de las
horquillas de suspensión o de los cambios indexados,
pero no ocurre lo mismo con las suspensiones traseras. Es
cierto que existen numerosos sistemas, unos con más
recorrido, otros con menos, unos para rally, otros para
descenso, pero, a parte del sobreprecio que suponen, todavía
siguen existiendo detractores de las bicicletas de doble
suspensión (¿Algún detractor del cambio
indexado?). Los motivos más comunmente esgrimidos
son el mayor peso, la menor rigidez, el mayor mantenimiento
y, sobre todo, la "pérdida" de energía
en el momento del pedaleo que se deriva a la suspensión.
(Nota para la historia: Si os fijais al principio de las
horquillas de suspensión sus detractores decían
lo mismo). Hasta ahora las soluciones para esto han sido
fundamentalmente dos: tratar de concebir un sistema de suspensión
especial que fuese poco activo, para no interferir mucho
la pedalada (con el consiguiente decremento de rendimiento
en la capacidad de suspensión), o establecer mecanismos
de bloqueo que, mediante una palanquita, permitan bloquear
las suspensiones (trasera y/o delantera).
En
lo que respecta a los sistemas de suspensión, la
verdad es que en estos últimos años hemos
visto casi de todo, algunos con más éxito
que otros, pero hoy en día podemos encontrar fundamentalmente
tres sistemas: el tipo turner (como las kona), el de un
punto de giro (con sus variantes con bieletas de las Blur)
y el de múltiples puntos de giro, como la ZPS de
la última prueba, o por supuesto, las Specialized
con su archiconocido sistema FSR. Este sistema de cuatro
puntos de giro, patentado y licenciado a más de una
docena de marcas (si tu competidor te paga por usar tu sistema
¿qué más quieres?), se empezó
a desarrollar con Horst Leitner, inventor del Horst Link,
hace casi una década y ha sido de los pocos que han
permanecido, a pesar de sus evoluciones, afianzandose como
sistema activo todo uso que "lee" el terreno para
adaptarse a él en subida, en bajada, pedaleando o
sin pedalear. Lo más llamativo del sistema FSR es
que en sus distintas configuraciones/cuadros permite recorridos
entre 75mm y 206mm manteniendo el mismo concepto. Aún
así parecía no convencer a los puristas del
XC que veían en el sistema activo una continua pérdida
de fuerza al pedalear a pesar de la capacidad de bloqueo
de muchos de los amortiguadores del mercado, pero ya se
sabe, alargar el brazo para darle a la palanquita en una
competición no es lo más cómodo.

Hace
aproximadamente un año os ofrecimos (fuimos de los
primeros en España) la noticia completa del lanzamiento
de la Specialized Epic, una bici que conjugaba las ventajas
del sistema FSR con un novedosísimo amortiguador
trasero desarrollado secretamente durante más de
tres años junto con FOX, que sólo se comprimía
con las irregularidades del terreno y permanecía
bloqueado el resto del tiempo. Hoy podéis leer la
prueba completa de esta bici que, desde luego, no dejará
indiferente a nadie.
Para
la ocasión nos llegó la tope de gama de las
Epic, la S-Works, en un bonito rojo Specialized (me recuerda
al rojo Ferrari), de la cual sólo se vende el cuadro
suelto en España. Esta bici está realizada
en aluminio M5, una aleación desarrollada con Columbus
que incorpora, además del aluminio, silicio, cobre,
magnesio, manganeso y zinc. Con todo esto el M5 proporciona
una mayor ligereza y resistencia con una facilidad de manipulación
que permite darle formas inusuales sin que pierda sus características.
Tanto en el M5 como en el M4 (la aleación M4 incluye
silicio, cobre, magnesio y vanadio), usado en el resto de
Epics y en las StumpJumper, se aplica una tecnología
de optimización del radio del tubo denominada ORE,
que permite usar en cada lugar la cantidad justa y necesaria
de material, dando la forma deseada a los tubos. Así,
el tubo diagonal se dobla antes de llegar al de dirección,
aportando mayor rigidez y evitando los refuerzos a ese nivel,
necesarios en otras bicis. El tubo horizontal tiene un sloping
bastante pronunciado hasta el punto que se echa mano de
un pequeño tubo de refuerzo entre éste y el
de sillín, que probablemente ayude aportando más
rigidez al apoyo del amortiguador, que se encuentra justo
por detrás. La parte delantera de nuestra epic se
parece bastante, hasta ahora, a lo que podría ser
una S-Works M5 rígida, y esto ya es una diferencia
respecto a otros modelos FSR en los que el amortiguador
penetra necesariamente en la mitad delantera. En cuanto
a la parte trasera, una vez más es muy parecida en
cuanto a geometría a otras FSR XC, con los cuatro
puntos de giro soportados por rodamientos sellados.
La
novedad (no por casualidad la hemos dejado para el final),
está en ese amortiguador "inteligente"
desarrollado junto a FOX, que incorpora un sistema de válvula
de inercia denominado BRAIN (cerebro) que, simplificando,
consiste en un cilindro interno bañado en aceite,
sujeto a las variaciones de movimiento, que corta el paso
de aceite mientras no reciba aceleraciones de más
de 1G (aceleración de la gravedad=9,8m/s2).
Bajo estas condiciones la suspensión directamente
no funciona, igual que si hubiese sido bloqueada con la
palanquita manual de otros amortiguadores. Para
que la válvula de inercia sea capaz de leer con la
mayor precisión posible las fuerzas convergentes
en la bici, es necesario situarla cerca del eje trasero,
donde el movimiento vertical y las fuerzas recibidas son
debidas, en su mayor medida, a los baches del terreno. Así
se pensó en colocar el amortiguador en el lateral
de la bici, unido por una parte al cuadro y por otra al
eje, situando la válvula de inercia prácticamente
perpendicular a las fuerzas de los baches. Para evitar sufrimiento
(y desajustes), el amortiguador se montó sobre rótulas
que permiten una cierta tolerancia lateral y cero tolerancia
logitudinal (precisamente la del sentido de amortiguación).
Los alquimistias de Morgan Hill habían encontrado
la fórmula: FSR+BRAIN=EPIC.
Para
terminar de vestir a la novia, contamos en esta ocasión
con una horquilla de envergadura, la FOX Float RLC de 100
mm de recorrido con sus múltiples ajustes (Precarga,
Rebote, Compresión a baja velocidad y bloqueo) y
una calidad de construcción difícilmente superable
por sus competidoras (todo tiene un precio, pero para el
que pueda pagarlo, no hay color). El resto de componentes
iban a juego con la montura, XTR, frenos Avid Ti, buje Stout
(con una palanca de cierre mejorada respecto a las primeras
versiones), tija y potencia Thomson negras (muy bonitas),
manillar en fibra de carbono Specialized (más bonito),
y unas cubiertas Specialized S-Works Roll X de 2.0 de sección.
La
primera sensación al subirnos en la Epic fue novedosa,
ya que nuestro trasero esperaba con alegría hundirse
un par de centímetros, pero el sillín BG se
mantuvo en su sitio. Al menos en parado lo de la válvula
de inercia funciona, por mucho que intentemos hundir la
suspensión con la mano en el sillín, el amortiguador
no se mueve un pelo. Echando mano de la física se
explica todo (¡qué tontos!), empujando el sillín
el eje trasero no se mueve, no hay inercia y por lo tanto
no hay amortiguación. Obvio. Una vez montados en
la bici comenzamos un recorrido por asfalto tratando de
pedalear de pie balanceando la bici. Este movimiento se
traduciría en otras FSR en un ligero balanceo de
la suspensión (único caso en el que el sistema
penaliza), pero en la Epic se tradujo en nada. De hecho
tuvimos que bloquear la horquilla para tratar de afinar
en la búsqueda de algo de movimiento en el tren trasero,
pero no hubo nada, el amortiguador estaba bloqueado porque
estaba claro que no eramos capaces de producir aceleraciones
de más de 1G, lógico por otra parte ya que
los balanceos del cuerpo y las fuerzas derivadas del pedaleo
se realizan con aceleraciones sensiblemente inferiores.

Cuando
nos adentramos en un terreno algo más movido, con
piedras y baches, el comportamiento cambió completamente,
la bici absorbía todo lo que le llegaba como cualquier
FSR XC. ¿Magia? Bueno, lo cierto es que el amortiguador
Brain se comportó como se esperaba en la teoría,
llegando a agotar el recorrido útil de la suspensión
(algo menos de los 90 mm anunciados) y ofreciendo su trabajo
sólo cuando se necesita. En subidas a baja velocidad
es algo más difícil que se active la suspensión,
pero a poco que nos movemos rápido es una delicia
ver cómo el sistema FSR actúa para absorber
hasta la última piedrecita del camino. En bajadas
la suspensión se comporta de forma sobresaliente,
y por su longitud de ejes la bici es bastante estable a
altas velocidades. La rigidez del conjunto fue satisfactoria,
los rodamientos de los ejes de giro se comportaron bien.
Un aspecto que no nos gustó fue que la vaina derecha
estaba completamente desconchada por los efectos del chupado
de cadena. Es cierto que nosotros no tuvimos problemas de
este tipo, pero alguien en alguna prueba anterior debió
sufrirlos, ya que las marcas eran evidentes. La distancia
del plato grande a la vaina es escasa, y es realmente una
pena que un cuadro tan bonito (y caro) se desconche en ese
sito. La solución pasaría por poner un protector
Lizard Skins, pero la distancia disponible es realmente
poca. Curiosamente en la recien estrenada StumpJumper del
fotógrafo para la ocasión, Rubén, también
se empezaban a ver las secuelas del chupado de cadena en
la vaina. Este aspecto traerá de cabeza sobre todo
a aquellos que sufren con una pequeña rayadita. La
horquilla nos sorprendió muy gratamente por su suavidad
y su tacto (no parecía de aire, sino de muelles),
aunque los 100 mm de recorrido estaban un poco descompensados
respecto a la trasera para el que le guste el rendimiento
puro. En cualquier caso, basta con bloquearla y nos quedamos
con una rígida "virtual". Para el más
purista Fox ha sacado una horquilla con el mismo sistema
BRAIN (¡¡el colmo!!), la F80X, con la que ya
no hay excusas para ir todosuspendidosinquelonotes.

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En
conclusión, la Epic es la bicicleta ideal para
el que no quiere sacrificar rendimiento y es de los
de "yo dobles, nunca". Tiene todas las ventajas
de una doble y ninguna de sus desventajas, un peso
contenido y un funcionamiento intachable. Como ya
se ha escrito sobre ella, "...Specialized ha
encontrado el Santo Grial..." y es cierto. Solo
que al contrario que en Indiana Jones, éste
no era de madera, sino de oro, ya que el precio no
es asequible para el primer llegado. La tecnología
tiene un coste, y un I+D de cuatro años, también,
pero no os preocupéis, seguro que poco a poco
los avances irán trascenciendo a gamas menos
caras. Por el momento habrá que gastarse los
cuartos, pero en este caso, bien gastados, os lo aseguro.
Para los más elitistas existe una edición
limitada en color plata, por eso del metal precioso
del Santo Grial...
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Ficha
Técnica Gama Epic
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Epic |
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Epic
Marathon |
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Cuadro
S-Works FSR |
| Cuadro |
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Aluminio
M4 - 90 mm de recorrido |
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Aluminio
M4 - 90 mm de recorrido |
 |
Aluminio
M5 - 90 mm de recorrido |
| Horquilla |
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Manitou Skareb Comp, 80mm recorrido |
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Fox Float RLC 80-100 |
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Pedalier
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Bielas
Specialized, eje Shimano Octalink |
|
Bielas
Specialized, eje Shimano Octalink |
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| Cambio
Trasero |
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|
Shimano
XT |
|
Shimano
XTR |
|
|
| Cambio
Delantero |
|
|
Shimano
LX |
|
Shimano
XT |
|
|
| Manetas
Cambio |
|
|
Shimano
LX |
|
Shimano
XTR |
|
|
| Piñones |
|
|
Shimano
LX |
|
Shimano
XT |
|
|
| Frenos |
|
|
Avid
SD-3R |
|
Shimano
XTR Disco |
|
|
| Manetas
Freno |
|
|
Avid
SD-5 |
|
Shimano
XTR Disco |
|
|
| Llantas |
|
|
Mavic
X221 |
|
Mavic
X317 Disc |
|
|
| Bujes |
|
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Del.
Specialized Stout, Tras. Shimano M-510 |
|
Del.
Specialized Stout Disc, Tras. DT Onyx Disc |
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| Cubiertas |
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|
Specialized
Roll-X Pro 2.0” |
|
Specialized
Roll-X Pro 2.0” |
|
|
| Manillar |
|
|
Specialized
XC Low Rise |
|
Specialized
XC Low Rise |
|
|
| Dirección |
|
|
1
1/8” ahead , rodamientos sellados |
|
1
1/8” ahead , rodamientos sellados |
|
|
| Potencia |
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|
Aluminio
, 4 tornillos , ángulo de 7º |
|
Aluminio
, 4 tornillos , ángulo de 7º |
|
|
| Tija
Sillín |
|
|
Aluminio
Negra |
|
Aluminio
Negra |
|
|
| Sillín |
|
|
Specialized
BG Cr-Mo |
|
Specialized
BG Cr-Mo |
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| Precio |
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|
2.520€ |
|
4.190€ |
|
1.900€
(roja) 1.990€ (negra) |
| Más
Información |
|
|
http://www.specialized.com
y http://www.dirtracing.es |
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