Desde que se inventó el mecanismo de transmisión
de la bicicleta basado en bielas, platos, cadena y piñones, hace ya algunos
años, nadie se había planteado si realmente se trata del mecanismo
óptimo de transmisión de la fuerza humana (las piernas) a la rueda
trasera. Está claro que desde el punto de vista biomecánico el que
en un momento concreto del ciclo de pedaleo las piernas no apliquen fuerza hace
que la forma en la que el músculo entrega la potencia no se haga de forma
continua, sino a trompicones. Contra esto, la única aproximación
mínimamente razonable que se encontró al problema fue la de ovalizar
los platos, de forma que cuando las bielas estuvieran en vertical, el esfuerzo
a realizar fuera menor, por ser más pequeño el radio de aplicación
de la fuerza a la cadena; era el Biopace.
Pero realmente el Biopace no era más que una variacion
de algo ya existente, intentando mejorar un sistema dificilmente mejorable en
la forma que se entendía. Era necesario romper con las ideas preconcebidas
y con las ataduras mentales: los materiales evolucionan, se consiguen nuevas geometrías,
bicicletas de suspensión total, ruedas tubeless, cambios de 30 velocidades,
y sin embargo seguimos pedaleando igual que hace cien años.
Contra
todo esto surge un concepto diferente, basado en la independencia de los ciclos
de pedaleo del pie derecho y el izquierdo, ¿¡Cambiar el sistema de
pedaleo!?. La verdad es que a priori parece una locura, pero con mucho trabajo
de I+D, la gente de Rotor ha conseguido algo que hacía tiempo que nadie
conseguía, reinventar la rueda. Comenzaron desarrollando un cuadro con
el pedalier integrado que, mediante una serie de engranajes y unas bielas excéntricas
permitía reproducir el movimiento semi-asícrono de las dos piernas.
Aparte de que visualmente aquello era muy llamativo (en su día publicamos
una prueba de la ZPS de descenso con este sistema), los de Rotor se toparon con
un problema muy gordo, la UCI, que aún habiendo homologado el Rotor para
MTB, se resistía a hacerlo en carretera, alegando que no era un componente
que se pudiera instalar en cualquier cuadro, sino que iba necesariamente asociado
al cuadro. Los de Ajalvir (pueblo del noreste de Madrid donde tienen la nave de
producción), se crecieron ante la adversidad y desarrollaron el RCK (Rotor
Concept Kit), un sistema de pedalier+platos+bielas que reproducía la biomecánica
de la anterior versión y que ya no tenía el inconveniente que planteaba
la UCI, a la que no le quedó más remedio que homologar el sistema
para competición en carretera.
A partir de entonces seguro que habrás leído
un montón de pruebas del Rotor RCK, diciendo todas, en resumen, lo siguiente:
"Necesitas adaptarte de dos formas, en el pedaleo y en la musculatura, y
cuanto más entrenado estés, más te costará adaptarte
al sistema, ya que los músculos trabajan de diferente manera". Todo
esto es cierto, el RCK te permite entregar más potencia con menos pulsaciones,
y a aquellos que entrenaban con los umbrales del pulsómetro, en realidad
estaban sobreentrenando con el Rotor. En cuanto a la adaptación biomecánica
(de pedaleo), todos los que lo hemos probado estamos de acuerdo en que ésta
se produce rápidamente. La duda quedaba entonces en la adaptación
fisiológica, la cual no era posible evaluar en una prueba de un mes, ya
que la primera impresión es la del agotamiento muscular, sobre todo por
esos probadores muy entrenados.
Es cuando tenemos la gran idea de probar el RCK durante
un tiempo más largo, algo que no se suele hacer porque la noticia es la
noticia y cuanto antes se publique, mejor. En BikeWeb.org decidimos hace más
de siete meses que si pretendía ser un producto de masas (con sus limitaciones,
por precio), debía satisfacer a un gran número de personas, no sólo
a las que se dedican a la competición exclusivamente. Por ello tratamos
de realizar una prueba de larga duración, por un ciclista experto, pero
no necesariamente hiper-entrenado, para ver cuales eran los efectos sobre el organismo
y las reacciones a lo largo del tiempo. A la gente de Rotor les encantó
la idea, y no dudaron en cedernos un RCK de montaña.
El resultado es la prueba que vas a leer a continuación:
más de 1500 km en seis meses, con un uso más bien de fin de semana
y por una persona que no se dedica a la competición. Lo hemos presentado
en forma de diario, porque creemos que es la forma más amena de contar
las experiencias de seis meses, pero aún así hemos realizado una
batería de pruebas objetivas que hemos incluído en "Datos y
Mediciones". Que la disfrutes.