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Cursillo
de Conducción |
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La conducción en descenso
Es inevitable que algunos tramos de nuestras salidas sean
descendentes. A algunos les gustaría que todos fueran
así y otros los pasan como mero trámite para la siguiente
ascensión. En todo caso, es importante tomar una posición
asegurada en la bicicleta para no tener sorpresas poco
agradables para nuestros huesecitos. En primer lugar,
se supone que iremos a mayor velocidad, por lo que deberemos
dirigir la mirada más hacia delante de lo habitual, con
el objetivo de predecir a tiempo sorpresas desagradables
(un tronco, un árbol, una curva, un precipicio...) La
otra cuestión importante es que nunca debemos alejar los
dedos de las manetas de freno (hoy en día basta con dejar
un solo dedo), porque es la mejor garantía de poder frenar
a tiempo en caso de "marrón".
La posición sobre la bicicleta estará ligeramente retrasada
sobre el sillín, con los brazos flexionados para amortiguar
los golpes. Si el terreno no es muy técnico, podremos
"viajar" sentados, e incluso pedalear (es el momento de
sacar el 46-11), pero si la cosa se complica se hace necesario
ponerse levantado sobre la bici. De este modo podremos
seguir con mucha mayor precisión el terreno por el que
circulamos.
Según el tipo de terreno, iremos evitando zanjas, piedras,
zonas potencialmente resbaladizas... de modo que nuestro
descenso se convierta lo más seguro posible. Hay que
tener en cuenta que uno NUNCA debe sobrepasar sus límites.
No hay que ir a una velocidad superior a la que nuestra
bicicleta sea capaz de ir y sobre todo a la que nosotros
seamos capaces de pilotarla. No sirve de nada ponerse
a 70 en una recta si justo antes de la curva hacemos
un derrapaje de 25 metros (además estarías degradando
el suelo). Todo el mundo puede bajar deprisa (basta
con tirarse por una cuesta), pero correr no es necesariamente
saber bajar. Hay que controlar en todo momento la velocidad,
y si vemos que el manillar nos domina, hay que frenar,
que no es ninguna vergüenza.
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